QUISIMOS SALIR DE LA ZONA DE CONFORT Y EXPERIMENTAR

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La banda de Dave Grohl volvió al ruedo con “Sonic Highways”, un álbum conceptual y ambicioso. La banda grabó su nuevo trabajo en ocho ciudades diferentes, dibujando un mapa musical de EEUU.

Foo Fighters volvió a la ruta con un trabajo que es a todas luces ambicioso. El grupo liderado por el cantante y guitarrista Dave Grohl probó un camino distinto con “Sonic Highways”, un disco grabado en ocho estudios separados por miles de kilómetros a lo largo y ancho de Estados Unidos, que además fue acompañado por un documental que refleja ese proceso de creación. El octavo álbum del grupo también es algo excepcional en el rock porque sigue el método científico, con su hipótesis, su experimento y su conclusión. La teoría es que las escenas musicales de las ocho ciudades elegidas tienen una idiosincrasia condicionada por el entorno ambiental, y que, de algún modo, su interconexión crea un todo mayor que la suma de las partes. El experimento es la grabación realizada en Seattle, Nueva Orleans, Washington, Chicago, Nashville, Austin, Los Angeles y Nueva York, con músicos emblemáticos de su escena como colaboradores. En la lista de invitados figuran Rick Nielsen (de Cheap Trick), Gary Clark Jr., Joe Walsh, Carrie Underwood, Chuck D y Gibby Haynes (de Butthole Surfers), entre muchos otros.

En realidad, “Sonic Highways” es un viejo sueño de Dave Grohl, aunque la idea no parecía tan clara al principio. “La hipótesis tomó su forma definitiva cuando ya había empezado el experimento. Cuando nos propusimos grabar un nuevo disco, sí quería grabar en ocho ciudades pero no tenía este concepto como punto de partida”, dijo el cantante.

En el proceso, sin embargo, se reveló un nuevo enfoque: “Fue cuando hice las entrevistas a los colaboradores, y cuando investigué y me sumergí en la historia musical de cada ciudad, cuando me di cuenta de que existía la posibilidad de establecer unas identidades y unas relaciones entre ellas. Al tocar con cada colaborador, al tocar en cada ciudad, sentíamos algo diferente que terminaba condicionando la canción. Sentíamos que el espíritu de la música en Austin, en Nueva Orleans o en Seattle se iban integrando en el disco de manera natural gracias a esa interrelación entre músicos de distintas procedencias y fuentes de inspiración. Los viajes de un lado a otro también terminaron formando parte del proceso creativo. Así que empecé a notar que estábamos haciendo una especie de mapa musical de Estados Unidos. Todo esto fue lo que me inspiró para las letras, y por eso no las escribí hasta la noche anterior a la grabación de mis voces”, se explayó.

Un gran reto. Según el ex baterista de Nirvana, “Sonic Highways” es un álbum “extremadamente conceptual” que significó un gran reto para la banda. “Entrar a un estudio, colocar los micrófonos y grabar unas canciones es algo demasiado fácil para Foo Fighters a estas alturas. Llevamos veinte años haciendo esto, y tenemos la obligación de plantearnos retos, pero retos de verdad. Hacer cosas frescas, nuevas, es la única manera de mantener viva la energía de nuestra música. Con este disco quisimos salir de la zona de confort y experimentar”, explicó.

En esa búsqueda, el grupo encontró una música esencialmente viva, alejada de las fórmulas de los rankings de hoy en día. “Yo no quiero trabajar con grandes productores hipermodernos ni grabar en estudios que parecen laboratorios estériles”, disparó Grohl. “Quiero una cabaña en medio del desierto, y que la arena que golpea contra las ventanas se pueda oír en el disco. O una vieja casa de Nueva Orleans en la que la humedad cambie los tonos de los instrumentos y los haga únicos, pero no gracias a una computadora sino al entorno ambiental”, señaló.

“Ni en joda”. La banda nunca se sintió limitada por la ciudad donde estaban grabando, más bien todo lo contrario. “Cuando decidimos ir a ocho ciudades diferentes la gente nos preguntaba: «¿Qué van a hacer? ¿Van a grabar un tema country en Nashville, un blues en Chicago y así?». Mi respuesta siempre era: «¡Ni en joda! ¡Somos los Foo Fighters!»”, dijo el guitarrista entre risas. “Sólo queríamos empaparnos del espíritu musical de cada ciudad y ver qué efecto causaba en nuestra música, no cambiar a Foo Fighters. Pero sí es cierto que se notan mucho los cambios de sonido de una canción a otra, por haber sido grabadas en estudios tan diferentes. También es interesante fijarse en el tempo de las canciones. En Nashville la gente es muy calmada, feliz, aman la música y están muy tranquilos. En Nueva York todo el mundo está como loco, ves a gente corriendo, gritando, todo es muy extremo. Cada ciudad tiene su velocidad, su energía, y eso también ha influido mucho”, reconoció.

Fuente: http://www.lacapital.com.ar