FOO FIGHTERS EN SUDAMÉRICA: CRÓNICA DE UN TOUR MEMORABLE Y EL MEJOR SHOW DE SU HISTORIA

Sí. Lo que parece una juvenil exageración post-show, es una realidad. El show del 7 de marzo de 2018 en Argentina fue el mejor show de la historia de Foo Fighters. Es fuerte decirlo, pensarlo y razonarlo. Vamos a explicar por qué lo fue y con argumentos sólidos, pruebas y hechos. Esperamos que nadie se ofenda con esto ya que nuestros vecinos países han tenido grandes shows de Foo Fighters también pero lo que se vio en Vélez fue algo nunca visto en 23 años de la banda.

Antes de eso, vamos a retroceder un poco. Un poco mucho. Si decimos que fue el mejor show en la historia de la banda tenemos que empezar a fundamentar en el tiempo.

Tenemos tanto para hablar que no sabemos cómo empezar. Así que hagamos todo más fácil.

Foo Fighters vino tres veces a Argentina. Tardaron 17 años en venir.

2012 fue el año que los vio pisar nuestro país por primera vez.

Iban a venir en 2001. En enero. Pero terminaron cancelando el show porque David Letterman se había recuperado de una cirugía al corazón y como contó que para rehabilitarse se inspiró en la canción “Everlong“, la producción del show le pidió a los Foo si podían ir a tocarla en vivo al programa. Dave Grohl no dudó y canceló todos sus compromisos. Terminaron tocando ese año sólo en Rock in Rio, siendo esa la primera vez que Foo Fighters vino a Sudamérica.

Para esa época, la banda ya había tenido grandes presentaciones en Glastonbury ’98, Bizarre Festival 2000 y New Day Out 2000.

En 2002, luego de una gran pelea dentro de la banda, sobre todo con Taylor Hawkins, Dave Grohl se va a tocar la batería con Queens Of The Stone Age, grabando el disco más popular de la banda del colo e iniciando así una hermandad entre ambas bandas.
Ese año, además, salió One By One y dos hits. All My Life y Times Like These. La imagen de la banda cambiaba radicalmente.

A partir de este momento, los shows en Inglaterra iban a ser intensos creciendo en convocatoria y producción hasta el punto cúlmine de llenar Hyde Park en 2006. La relación entre los británicos y la banda se afianzaba cada vez más.

Iban a venir en 2007, como teloneros de The Who y se hablaba de un sideshow de ellos solos en Ferro. Nada de eso pasó. La gente no demostró interés en The Who y tanto la productora como la banda decidieron dar por terminada la promoción del show y cancelaron la cita.

Veíamos y veíamos crecer a Foo Fighters por todo el mundo sin pisar Sudamérica. Veíamos que por fin Grohl estaba logrando despegarse de la sombra de Nirvana para crear su propia estela.

Foo Fighters tiene un antes y un después. Un punto de inflexión: Wembley.

En 2007, con la salida de Echoes, Silence, Patience & Grace y su tema más hitero, “The Pretender”, la banda encaró el tour más ambicioso hasta ese momento, girando por Europa, Estados Unidos, Asia y Oceanía.

7 de julio de 2007. Live Earth. Concierto en vivo para todo el mundo en el que distintos escenarios en distintos países veían desfilar a distintos artistas plegando por el bien del planeta y su ecología. Tal como pasó con Queen en el Live Aid de 1985 (concierto que los consagró mundialmente), Foo Fighters tuvo sus 25 minutos cruciales en Wembley a las 21 hs de Londres. Horario central. Pico de rating mundial. Literalmente, todo el mundo mirando a Foo Fighters. Momento perfecto. Timing perfecto. A partir de ese momento Foo Fighters pasó de ser “la banda del baterista de Nirvana” a “la banda de Dave Grohl”.

2008. Un año después, con la exitosa demostración que hicieron en Live Earth como referencia, volvieron a Wembley. Esta vez, solos. Junio. Dos fechas en Wembley agotadas. 180 mil personas. Momento cumbre. Histórico. Entraron al bastión de las pocas bandas que lograron una hazaña de tal magnitud.

En el medio, un receso largo. Los Vultures, los Coattail Riders, los Dead Peasants. Un Greatest Hits de Foo Fighters.

2011. Llegó Wasting Light. Un concepto filosófico. Una declaración de principios. Se grabó en un garage. Con cintas analógicas. Con el productor de Nevermind de Nirvana, Butch Vig (también baterista de Garbage). El disco más exitoso de la banda hasta ahora. Exitoso a nivel comercial y popular. Terminó de empujar a la banda a su estrellato masivo. Fue ese disco el que permitió que la banda y su mgmt se decidieran a venir a Sudamérica finalmente para un tour completo.

2012 los vio con dos shows en nuestro país. Estuvimos en los Lollapalooza de Chile y Brasil. Obviamente en las dos fechas del Quilmes Rock. El 4 de abril fue memorable. El tornado afuera de River, el setlist, la gente, el vapor. Ya saben todos la historia.
Ese mismo año cierran Europa en el Reading Festival de Londres como cabezas de festival. Show memorable. En la segunda mitad del año dan el show más largo de su carrera en Charlotte tocando casi 4 horas de corrido.

2015. Solos. A La Plata. Un show con poca difusión. Sonic Highways no ayudaba. 30 mil personas. El setlist más largo de la gira. Fue un gran show pero distaba mucho de ese 4 de abril que todos recuerdan y van a recordar siempre. A esa altura, ya quedaba como algo insuperable. Además, Chile había cambiado la plaza (iban a tocar en el Estadio Nacional pero debido a la escasa venta de entradas producto de un abuso impresionante por parte de la productora local, tuvieron que mudarse a la pista atlética del estadio tocando para mucha menos gente) y en Brasil tocaron en un Maracana atestado de gente (televisado), más otras cuatro fechas en Porto Alegre, Curitiba, San Pablo y Belo Horizonte. Cerraron en Colombia con estadio lleno.

Habían tocado antes en Sudáfrica. Primera vez en el continente africano. Luego de Sudamérica, Oceanía, Europa, Norteamérica y Asia.

Sí. Sonic Highways fue el disco con el que la banda llegó a los cinco continentes. Pero se vio interrumpido el tour. Un tour que tenía entre sus fechas a Glastonbury y DOS WEMBLEY TOTALMENTE AGOTADOS (lo que marcaba un record de 4 estadios Wembley agotados en 7 años). Grohl se cayó del escenario en Suecia y se rompió el tobillo. Tour europeo cancelado. Problemas legales y contractuales. La banda tuvo que pagar multas por la cancelación de esos shows. Imagínense la cantidad de dinero que se perdió con la cancelación de los shows de Wembley (más los otros que tenían en Reino Unido) y Glastonbury.

Cuando volvieron en la segunda mitad del año, Dave tocó sentado en el famoso trono. Giraron por Norteamérica y parte de Europa. Pero una vez más, ese maldito año fue testigo del peor atentado terrorista de Isis en Europa y lamentablemente, salpicó a la banda. Eagles Of Death Metal tocaban en París y varios terroristas empezaron a disparar contra el público. Más de 80 muertos. Foo Fighters, estando en Italia, cancela la gira casi obligados por el FBI.

Era el final de la gira. El ambiente no estaba para seguir tocando.

Receso.

En sus ya recurrentes parates entre disco y disco, inclusive, se rumoreó que la banda se separaba porque Dave tocó solo con su acústica en los Oscars de 2016. Hasta eso tuvieron que desmentir. Y lo hicieron de la mejor manera.

2017. Se anuncia tour de la banda. Tocan en Europa y Estados Unidos. Sale “Run“. Se anuncia la salida del 9° disco de la banda. Sorpresa.

Septiembre.
Se anuncia la gira por Oceanía. Será a fines de enero y comienzos de febrero. Van con Weezer. Serán 5 fechas en Australia. 1 en Nueva Zelanda. Será un revival de la gira “Foozer” de 2005, premiada por especialistas del medio como una de las giras más exitosas de ese año.

Se anuncia la gira sudamericana. La cita es Vélez en marzo de 2018. ¿Viene Weezer?

NO. Vienen con Queens Of The Stone Age. Histórico.

Serán 5 fechas en Brasil. 1 en Argentina. “¿no van a Chile?”, “No van a Chile”. ¿Recuerdan el problema en 2015 con la productora chilena que mencionamos más arriba? Empiecen a entender que vamos por ese camino en Argentina después de lo que pasó el miércoles con la pésima organización del show.

Sale Concrete and Gold. Sin dudas, el disco más diferente de los 9 de Foo Fighters. Contrataron a Greg Kurstin. Un tipo que de rock sabe mucho pero que no laburaba con artistas de rock. Dave fue claro. “Queremos tu toque, pero hacemos rock. No vamos a hacer boludeces”. Foo Fighters dejaba de lado los discos conceptuales. Basta del garage y la inocencia. Basta de los documentales citadinos. Volvían a un estudio. En Los Angeles. EastWest Studios.
A una cuadra, otra banda. Al mismo tiempo, grabando su nuevo disco. Queens Of The Stone Age. Con Mark Ronson. Mismo concepto. Banda de rock, productor pop. Se cruzaban unos al estudio del otro para chusmear cómo iban quedando los discos. Inclusive, en una oportunidad Ronson echó a Grohl de la sala de grabación para que no distraiga a Homme.

Dave ya tenía la idea en la cabeza. Le preguntó a Homme, “¿y si salimos a conquistar el mundo juntos?”. “Dale”, dijo Homme.

Sepan que las dos bandas solo tocaron juntas en Cal Jam ’17. El festival que organizó Foo Fighters en California. Es decir, que “conquistar el mundo” significaba conquistar Sudamérica. Solo nuestro continente. Y asimismo, solo Brasil y Argentina tuvieron la posibilidad, además del show mencionado en California, de ver a las dos bandas juntas. Algo que difícilmente se vuelva a repetir ¿Van tomando conciencia?

En 2017, tocaron en los festivales europeos, en Asia y en Estados Unidos. Dos shows fueron sobresalientes.
Uno fue el de Japón, donde hicieron un mash-up de Smells Like Teen Spirit con Never Gonna Give You Up de Rick Astley, con el propio Astley cantando en el escenario. Recorrió el mundo.

El otro, uno de los cinco mejores shows de la historia de Foo Fighters. Glastonbury. Un show que fue un orgasmo visual y sonoro. 100 mil personas. Televisado y en streaming. Un show que tendría que haber sido dos años antes. Mucha leche hervida. Fue épico. Lo vimos todos.

Muchos medios hablaban de ese show como el mejor de la banda.

Llegó el 2018. Conversaciones, chats, negociaciones. Nos contactamos apenas supimos que venían con nuestros hermanos de Foo Fighters Brasil para coordinar todo. Ellos iban a venir para Argentina y nosotros nos íbamos para Brasil. Cumbre Foofightera en Sudamérica.

Los Foo pasaron por Oceanía cerrando una exitosa gira con Weezer y seguíamos nosotros.

SUDAMÉRICA.

FOO FIGHTERS EN BRASIL

5 fechas. Rio, San Pablo (x2), Curitiba y Porto Alegre.

Luego de hablar con los chicos de Foo Fighters Brasil, coordinamos la visita a Rio de Janeiro y a Porto Alegre. Principio y final de la gira. Cobertura total.

Llegamos a la ciudad carioca el 23 de febrero para estar a punto. Llovía. Cuando llegamos llovía fuerte. Y pensamos, inevitablemente, en nuestros queridos Foo… “Puede ser que cada vez que esta gente viene llueve la re p…?!?”

El show era el 25 y decidimos recorrer las hermosas playas de Rio pero eso no es importante para la crónica. Bueno, quizá las 23 caipirinhas que se tomó uno de nosotros sí. Y ya van a entender por qué.

Estar en Rio de Janeiro para ver a Foo Fighters con Queens Of The Stone Age en el Maracana. Ya decirlo es fuerte. Es muy fuerte. Fue muy fuerte. Todo lo que implicaban las dos bandas juntas. En un estadio como el Maracana. En Rio. Una aventura inigualable. Estar en la playa a la mañana del domingo 25 de febrero, tomando caipirinha (recuerden, es importante) pensando entre todos “¿se dan cuenta que estamos en el agua con estas olas increibles, con este paisaje increíble, tomando caipirinha (recuerden, importante) y a la tarde vamos a ir a ver a Foo Fighters? ¿Con QOTSA? ¿En el Maracana?”. A veces nos costaba darnos cuenta. Pero las horas pasaban.

Los horarios ya estaban dispuestos:

16.00 hs: Apertura de puertas
18:30 hs: Ego Kill Talent
19:30 hs: Queens Of The Stone Age
21:30 hs: Foo Fighters

Salimos al estadio. Nos tomamos el subte desde Copacabana (donde estábamos parando) hasta el Maracana. Sí. Con la excusa del Mundial del 2014, renovaron toda la flota subterránea y en 40 minutos llegamos desde una punta a la otra. El subte por tramos sube a la superficie al igual que en Chile, donde para ir al Estadio Nacional también tomamos la misma modalidad. Para nuestra vista, fue un placer poder observar el Maracana ya desde el subte ya que la manija que teníamos era grande. Cuando vimos el estadio por primerísima vez en vivo, fue fuerte. Click acá para entender lo que estamos contando.

No sólo fue fuerte llegar y verlo sino que todo lo que nos encontramos a continuación fue una serie de reacciones incontrolables.

En Brasil, las entradas estuvieron muy caras. Además de que había campo vip (o “Pista Premium” como se la denominó allá), tienen un sistema en el cual los estudiantes pueden acceder a las entradas por la mitad del precio oficial. Esto se viene dando hace años en todos los espectáculos públicos de Brasil por una disposición gubernamental.

Es decir que si, por ejemplo, la entrada al campo trasero salía 150 dólares, para un estudiante salía 75. Es muy bueno si lo pensamos en términos de descuentos y beneficios. Pero tiene un vacío inexplicable. ¿Qué pasa con la gente que terminó sus estudios? El gobierno entiende que si tenés tu título y ya no estudiás podés pagar el precio completo. Así de fácil. Así de cínico. Dado que en Brasil la tasa de desocupación es grande, imagínense que hay un montón de personas que completaron sus estudios universitarios y son profesionales pero aún así, algunos hoy están desempleados. Ellos tienen que comprar la entrada a precio completo. Y teniendo en cuenta que el campo vip salía casi 250 dólares, se podrán imaginar que en Brasil, invitan a la gente de gran poder adquisitivo a estar al frente en el campo. 250 dólares. Es CARO. Es quizá por eso que nuestra reacción al llegar fue: “qué tranquilo es esto la re p… madre que los parió”. Así fue la entrada.

Entiendan esto. Somos argentinos. Cuando llegamos a Rio, la ciudad estaba militarizada. Nos decían todo el tiempo “tengan cuidado. Cuiden sus cosas. Está todo muy inseguro”. Por un rato te llegan a asustar. Pero cuando empezás a pensar “che, esperen… venimos de Argentina. Nosotros sabemos lo que es la inseguridad. No somos de Oslo”. Lo mismo nos pasó cuando estábamos por ir al show. Pensando “che, dejo mi celu. Voy con plata y nada más” o “Pongamos un punto de encuentro”, etc. Cosas que uno hace en los shows de acá porque como lamentablemente es super normal que en un show te roben, uno aprende a tomar precauciones. Ingenuos nosotros en Brasil. Los brasileros nos miraban.

“¿Qué están haciendo?” Teniendo en cuenta que teníamos la suerte de ir al campo vip del Maracana, nunca pensamos en que era prácticamente imposible que haya amigos de lo ajeno porque lo que nosotros suponíamos era que igualmente los iban a dejar pasar como hacen acá para que después repartan lo sustraído. NO VIMOS UN SOLO PUNGA. NO VIMOS UN SOLO DISTURBIO. ENTRAMOS AL CAMPO Y ESTABAN VENDIENDO VASOS CON LOS LOGOS DE LAS DOS BANDAS Y SERVÍAN CERVEZA, WHISKY, GIN TONIC y VODKA. Daban comida, snacks, etc.

Acá es donde nos golpeó toda la realidad en la jeta, en medio de un momento que ya nos la estaba dando en la jeta de lo grande que era… “¿cómo mierda puede ser que estén dando alcohol?” “¿cómo es que fabricaron tantos vasos?” “¿Por qué se tomaron el trabajo de imprimir pulseras?” hasta que uno de nosotros tuvo la lucidez de decir lo que era, afuera de nuestras fronteras, algo normal: “ESTE ES EL SERVICE CHARGE”.

Y ahí es donde, depende qué tan sensible seas o el tipo de personalidad que tengas, te quedás paralizado por un buen rato mirando a la nada pensando “¿por qué esto es tan extraño para mí si debería ser normal?” Todo lo que habías pagado por el famoso “service charge”, el “cargo por servicio”, se te estaba devolviendo con recuerdos materiales del show. Vasos, pulseras, stickers, etc. ESO ES SERVICIO. Pasa que no estamos acostumbrados a entenderlo porque lamentablemente en nuestro país cuando pagamos impuestos que se supone son para mejorar las cosas, no vemos nunca la mejora sino políticos presos por haberse quedado con la plata que nosotros pagamos. No importa el gobierno, no importa la época. Ya es natural. Lo mismo pasa con los espectáculos. Lean de nuevo lo que fue entrar al Maracana y compárenlo ahora con lo que pasó en Vélez.

Con esto no queremos superponer a otro país sobre Argentina. Amamos nuestro país. Pero lamentablemente, cuando uno sale y ve estas cosas se empieza a dar cuenta que el dedo en el orto no está bueno cuando podríamos simplemente no tener un dedo en el orto. Simple, no?

No había barras de Flamengo en los alrededores, no había puestos ilegales de nada. Era un espectáculo normal en el que el ingreso fue normal y la gente no tenía que preocuparse por otra cosa que no fuera el show. Simple, no?

Las organizaciones están totalmente corruptas pero nosotros tampoco damos el buen ejemplo. Una y otra vez nos preguntamos, ¿qué pasaría en Argentina si ponés alcohol a la venta general? Ya ustedes mientras leen seguramente se lo hayan respondido. No vale la pena aclarar. Aspectos que tenemos que mejorar como sociedad, sin dudas. La idea de tomar alcohol y no tener que romper nada, no joder al otro, no hacerle pasar un momento incómodo a nadie. Simple, no?

En fin, llegamos al Maracana a las 17.30 hs y a las 18.30 arrancaron los brasileros de Ego Kill Talent. Suenan increíbles. Literalmente. El sonido que tenían era impresionante. Teniendo en cuenta que cantan inglés, por momentos era difícil darse cuenta de que se trataba de una banda brasilera. Buena elección de los organizadores para hacer más placentera la espera.

Cuando terminó Ego Kill Talent habíamos tomado varios whiskys y demasiada cerveza. Felices, apareció el colorado Homme en el escenario a las 19.30 puntual. Arrancaron con If I Had A Tail y ya estábamos por el aire. Acá es donde todo el esquema se terminó de romper, lo cual hizo que sea todo más espontáneo entre nosotros. Pensando que nos íbamos a perder, o que la marea de gente nos iba a mover… estábamos a 15 metros de la valla. En el medio. Justo en frente del colorado. Vista privilegiada. Es desde este momento hasta que terminó EVERLONG que no nos movimos. Teníamos un metro cuadrado de espacio entre nosotros. Estábamos viendo a Queens Of The Stone Age con una vista única y nadie se empujaba. Algún que otro salto y mucha gente pendiente de sus celulares. Ok… “¿qué carajos?” Entendimos todo en el momento. En Brasil la gente disfruta los shows de otra manera. Ni mejor ni peor que nosotros. Y déjennos decirles que la pasamos bárbaro. Bailando con QOTSA tal como el colorado anticipó, “vengo a Sudamérica a bailar. Voy a hacerlos bailar”.

Presten atención a lo siguiente porque todavía no lo podemos creer.

Little Sister. Todos locos. Saltando, gritando, cantando, bailando. En un momento una de las chicas del equipo ve pasar, atención, a un tipo con bandeja caminando entre el público lo más tranquilo CON CAIPIRINHA (2×1). Imposible no pensar en la escena de Los Simpsons cuando Homero está en un funeral y pasa el vendedor de salchichas… “le está pagando la universidad a mis hijos”. Y uno de nosotros bien parecía que lo estaba haciendo porque no dudó ni un segundo en llevarse dos caipis al precio de una. Vamos de nuevo. Viendo a QOTSA, en el Maracana, en medio de Little Sister, tomando caipirinha. “No nos van a creer… no lo pongas esto”. Todavía no lo podemos creer.

Cuando terminó QOTSA estábamos molidos. Y TODAVÍA FALTABA FOO FIGHTERS. Varios de nosotros sin voz al habernos cantado todo. No habíamos calculado bien. En realidad, ¿quién carajo puede calcular algo cuando estás viendo a QOTSA y pasa un tipo con caipirinhas?

Ahí fue cuando empezamos a caer de a poquito de lo grande que era esta fecha. Uno generalmente va a ver una banda como Queens Of The Stone Age y cuando el show termina nos vamos a casa. Acá seguía. Y con la banda que habíamos venido a ver. En realidad fuimos a ver a las dos pero fuimos por los Foo, claro. Y estábamos molidos. Para que se den una idea, cuando arrancó Run a muchos ya no nos daba la voz. Seguíamos en el mismo lugar. Más whisky, más cerveza. Era un boliche gigante con la banda de tu vida al frente.

La lista en el Maracana no varió mucho de lo que fue en las demás fechas pero era la primera del tour. Y tocaron Make It Right. Y tocaron Let There Be Rock. Y créannos. Ver Let There Be Rock, en vivo, por los Foo, transpirando alcohol… es una experiencia única. El cuerpo solo te obliga a moverte. Grohl les dijo a nuestros vecinos que ese era el show más grande que habían dado en Brasil quizá sin recordar que en 2015 habían llenado el mismo estadio pero… ¿qué immporta? era la primera fecha del tour y las emociones estaban a flor de piel. Solo bastaba levantar la vista en cualquier momento y mirar el estadio para darse cuenta de la magnitud que tenía este show. Inolvidable.

Un momento que marcó la gira fue el de Love Of My Life. Todos sabemos que Taylor Hawkins es un fanático enfermo de Queen. De hecho, Dave lo presentó como Roger Taylor, en referencia a su eterna referencia al batero de Queen. Se puso a cantar un pedacito de Love Of My Life y la gente espontáneamente siguió cantándola. Dave se enamoró de ese momento y ya sabíamos que lo iban a volver a hacer. Cuando Pat arrancó con Blitzkrieg Bop, todos, TODOS los argentinos presentes pensamos “la puta madre cuando la hagan en Argentina se cae el estadio”.

En Best Of You, se dio el famoso flash-mob organizado por nuestros amigos de Foo Fighters Brasil en el cual la gente, que había impreso sus carteles con la palabra “OH”, levantó los mismos en la parte central del tema logrando que Grohl y compañía empiecen a tirar sonrisas cómplices. “Gracias por recordarnos lo que tenemos que cantar. A veces nos hace falta. Gracias por sus carteles” dijo Grohl.

Luego de Let There Be Rock y mucha transpiración, llegó el final. Ese final al que Grohl llama “hasta luego”, y automáticamente arrancan los acordes de Everlong. Para nosotros fue muy especial este show. Casi un viaje de egresados. Entre amigos, conocidos que se hicieron amigos, todos juntos ahí. Era saber que no se terminaba sino que era el comienzo. Faltaba mucho y nos fuimos a casa pensando en cómo carajos íbamos a contarle a todo el mundo que en el medio de Little Sister apareció un flaco vendiendo caipirinha.

Gracias Rio, la pasamos genial. Fue una experiencia impresionante y única.

SAN PABLO Y CURITIBA.

Luego de Rio, siguieron dos shows eclécticos en San Pablo, con el Allianz Arena lleno y siendo el segundo show en esa ciudad, el mejor de la gira brasileña según nuestros amigos de Foo Fighters Brasil. Hasta pudieron ser testigos de una propuesta matrimonial en vivo. Felicitaciones a la feliz pareja.

Llegó Curitiba y un momento nuevo en los shows de Foo. Un mash-up entre dos temazos. Así como en su momento tocaron Smells Like Teen Spirit y Never Gonna Give You Up, en esta ocasión, los Foo ensayaron una excelente versión de Imagine de John Lennon con Jump de Van Halen en su Jam Room en backstage. Dave avisó “sepan que esto lo vamos a hacer de aquí en adelante en todos los shows que hagamos”. Sabemos que Grohl es impulsivo. Veremos si dura o no. Los pantalones de Taylor que dieron que hablar en todo el mundo solo se vieron en este show.

PORTO ALEGRE

Estábamos en el hotel, preparándonos para el show y de la nada, luego de un sol sofocante, LLUVIA. LLUVIA TORRENCIAL. TRUENOS. Era Grohl. Siempre es Grohl… MUFA HIJO DE P…!!!! Por suerte, duró 20 minutos y paró. Salimos del hotel con nuestros amigos de Foo Fighters Brasil y llegamos al Beira Rio. Estaba nublado. Acá el ambiente era distiinto al Maracaná. Afuera había venta de todo. Muy parecido a lo que vemos acá. Cuando entramos, era como entrar a un boliche. Los pasillos del Beira Rio parecen los pasillos de un boliche lleno de gente tomando y charlando. Vendían alcohol y comida. Una vez más, la gloria. Nos dirigimos al campo y nos dimos cuenta de que toda la gente estaba en los pasillos porque se había largado a llover otra vez. Otra vez. Y esta vez caían pedazos de caca, de punta y punta filosa. Boludos quedamos todos los argentinos cuando los brasileros sacaron su “poncho” (piloto plástico) para cubrirse de la lluvia. Rememorando el 4 de abril de 2012, dijimos “esto no es nada”. Después de un rato, lo fue. No paraba de llover. Cuando fuimos a comprar el piloto, salió el sol y no llovió más. Así es la vida. Acá pueden ver cómo llovía

Sol radiante, caía la noche. En este show los horarios eran distintos. Todo era media hora antes por lo cual la espera fue menor. A las 18 los Ego Kill Talent, a las 19 QOTSA y a las 21 los Foo. Era la última fecha en Brasil y nosotros habíamos aprendido la lección. Esta vez dijimos “vamos a ver tranqui a QOTSA así estamos con todo para los Foo”. Difícil. Fue imposible. Es imposible calmarse cuando encima, empiezan con el riff de Regular John. Otra vez perdimos la cabeza y cervezas mediante, nos volvimos locos con QOTSA. Pero dentro de todo lo controlamos. Sin darse cuenta uno termina cansado de todas formas. Son dos bandas gigantes y 4 horas de show. Había gente que venía siguiendo a la banda hace una semana viajando cada dos días de ciudad en ciudad.

Salieron los Foo.

Misma lista con algunos retoques. En el Maracana vimos Make It Right. En Porto Alegre vimos Dirty Water. Todo lo demás, igual. Grohl preguntó por los pantalones de Hawkins. No estaban. Cuando llegó el momento del encore, salieron por las pantallas pero esta vez con Homme agitando al público pidiendo más temas. Terminaba la gira en Brasil y en nuestras cabezas, quedaba el recuerdo de algo impensado como fue el Maracana. Y faltaba Buenos Aires.

“Nunca vamos a decirles adiós. Siempre vamos a volver” decía Grohl y cerraron la gira más grande que la banda dio en Brasil con Everlong al palo.

Avión de vuelta. Otra historia para los libros. Tuvimos la suerte de viajar con toda la crew de FF en el avión de Aerolíneas Argentinas. Yeti, Sean, Maria, muchos conocidos y amigos que hicimos a través de los años. Nos dieron púas, setlists, y promesas de cervezas que nunca se concretan. Intercambios de mail y comentarios sobre el sanguche de miga del avión, sin darnos cuenta estábamos en Buenos Aires otra vez. El vuelo más rápido de nuestras vidas.

BUENOS AIRES

La invasión de las dos bandas había pisado fuerte en Brasil y finalmente llegó a Buenos Aires. De repente el hotel se llenó de fanáticos, ya un clásico de las visitas foofighteras. Recoleta estaba atestado de miembros de la crew recorriendo el cementerio, los shoppings, las calles y la banda yendo a comer y sacándose fotos con la gente.

El martes 6 tuvimos la previa en Makena. Con Rami Jaffee y el oportunismo eterno de Jonny Kaplan para agotar shows en el momento justo. Desde acá queremos felicitar y agradecer a Martín Legovich y Matías Bramajo por el trato y la atención que tuvimos. Fue una fecha del carajo. Sí. Obvio. “Invitados especiales”. Kaplan había contado al aire en el programa de Rama Quesada que Chris Shiflett iba a ser de la partida en Makena. Eso, sumado al concurso que hicimos, agotó las entradas en un segundo. Makena explotó. Lamentablemente Shiflett no apareció porque estuvo enfermo toda la gira. Si bien en Porto Alegre dijo en vivo que estaba mejor (ya que Dave contó que Shiflett estaba enfermo) evidentemente no era el momento para salir de joda en Makena teniendo un show al día siguiente. Fue una buena previa con las chicas de Olympia haciendo un gran laburo y Kaplan, Rami y los músicos de En Crisis Olvidamos Ser. Pasó la noche. No apareció Shiflett. No apareció Hawkins. No apareció Grohl. Tal como en 2015, era hora de ir a dormir.

Acá es donde todo lo que venimos contando empieza a cobrar real sentido. Quisimos ser detallistas para fundamentar nuestro planteo. Como todo en Argentina, el show de Foo Fighters en Velez fue contradictorio.

Se acuerdan de lo que contamos en el Maracana y Porto Alegre? Ok. Acá había gente en la puerta haciendo la cola desde temprano. La apertura de puertas estaba anunciada a las 16 horas. Abrieron a las 17:40. Casi nadie vio a Coya, la banda del hijo de Pergolini puesta para abrir la fecha. Ok. 19.30. 15 cuadras de cola. HUBO MUCHÍSIMA GENTE QUE NO VIO A QUEENS OF THE STONE AGE. No-hay-remate-.

En la fila, como no alcanzaban las vallas, había “orientadores” con mucha pinta de barras que hacían de valla humana para que la gente no se cuele. Los barras acomodando gente en las plateas con peajes ilegales. Es decir, te acomodaban de acuerdo a la plata que les dabas de más. Ojalá vayan todos… pero todos presos algún día de su vida. Se los deseamos de corazón.

Hubo una sola entrada para el campo y solo dos salidas para el campo. No había puestos de hidratación. Los “cocacoleros” vendían el agua a 120 pesos ¿se acuerdan del service charge? DF, DIEGO FINKELSTEIN, HACETE CARGO Y DA LA CARA. SOS TAN CANCHERO PARA SALIR POR LA METRO A HACERTE EL PIOLA CON EL LOLLAPALOOZA. HACETE CARGO DE LO QUE PASÓ EN VELEZ. NO SE MURIÓ NADIE DE MILAGRO. Están esperando a que se muera mucha gente para que esto cambie. No aprendemos más.

Ok, quejas y más quejas. Hicimos un descargo en nuestro Facebook. Dicho lo anterior, acá viene la contradicción.

Fue el mejor show de la historia de Foo Fighters. Nunca en 23 años se vio a la banda como se la vio en Vélez. Ya desde Run, se notaba una energía distinta. El colo lo dijo al final del show de QOTSA: “Este es el lugar perfecto para terminar un tour”.

La lista no varió en absolutamente nada a las listas de Brasil. Los mismos temas. Salvo uno. “Argentina I Love You”. Sí ¿Por qué hizo esto Grohl?

Recapitulemos rápido. Hyde Park, Wembley, Reading. Maracana, Australia, Bizarre Festival, Charlotte, Japón, Sudáfrica. Nunca Foo Fighters hizo un tema dedicado al país que visitaban. Lo más cercano que hicieron fue una versión musicalizada del “Olé Olé Olé Chile Chile” en Santiago en 2015 en medio de Big Me. Es decir, un tema que se sabe argentino, adoptado por nuestros vecinos del país trasandino. Estuvo bueno ese momento. Estuvimos ahí. Lo saltamos y gritamos. Pero esto era distinto.

TODO EL RECITAL DE FOO FIGHTERS EN VELEZ FUE UN GARCHE ENTRE LA BANDA Y EL PÚBLICO. Perdonen. No somos periodistas. Así que nos permitimos la ordinaria expresión. Nunca lo vimos a Grohl, parlanchín eterno, quedarse sin palabras EN TODOS LOS PUTOS TEMAS DEL SHOW. Nunca lo vimos tan eufórico EN TODOS LOS PUTOS TEMAS DEL SHOW.

Entiendan esto, todos los shows emblemáticos de Foo Fighters, los vimos más de una vez por videos, y varios en vivo. Sabemos de lo que estamos hablando. Les estudiamos las caras, los movimientos, sabemos la mayoría de las veces qué van a decir y qué no. NUNCA VIMOS ALGO ASÍ CON FOO FIGHTERS. Foo Fighters NUNCA VIO ALGO ASÍ EN EL MUNDO.

En Run, Nate saltó. No es joda. Hicimos saltar a Nate. En All My Life se armaron ollas por todo el estadio, primer momento que provocó a Grohl y su repetidísimo “ustedes están locos. Ustedes están re locos”. Siguió Learn To Fly y The Pretender. Misma dinámica. Grohl empezó a entender que esta era una noche especial. “Les gusta el rock and roll”. No lo preguntaba. Lo afirmaba. Cara desafiante. Esa cara que solo ves en Grohl cuando disfruta el show. Tal como hizo en el Maracana en 2015, en Hyde Park, en Wembley, etc.

Era un caldero. Y era como si dos personas que se vieron un par de veces antes, por primera vez tuvieron ese flechazo que te marca para siempre. El público se enamoró de la banda y la banda se enamoró del público. Cuando eso pasa en Argentina, seguramente se de uno de los mejores momentos del mundo. Entre temas, el público le hizo saber a la banda sus cánticos. Grohl tiraba piropos. Como esas dos mismas personas provocándose, calentándose, desafiándose. Había pasión por todos lados. El famoso “acá hay olor a garche” estaba presente en Velez. Y era público. Y privado a la vez. Un momento privado entre más de 40 mil personas y la banda en el escenario. “Quizá nosotros deberíamos verlos cantar a ustedes”, “ustedes vienen al show a cantar sus canciones o las nuestras?”. A cada pregunta, un cántico. A cada cántico, un piropo de Grohl. The Sky Is A Neighborhood. Tres mujeres en el escenario.

Una espina que sin darnos cuenta, resolvimos con Mr. Grohl. Y es que hace un poco más de 25 años, en el mismo estadio, ese estadio que pisó Grohl por primera vez en Sudamérica, el público no se portó bien con Calamity Jane, la banda telonera de Nirvana. Y fue ese comportamiento el que le dejó a Grohl una mala imagen de nuestro país. Tres mujeres en el escenario. La oportunidad para demostrarle a Dave que el público cambió y que no somos esos “machistas con actitud soberbia” que describió Kurt Cobain en su diario. Respeto, aplausos y gritos. Festejadas como en ningún otro lugar de Sudamérica. La cara de Grohl fue evidente. “No va a pasar otra vez”.

Llegó el primer “Olé olé olé” y la banda aplaudía. Seguían los interminables “you’re fuckin LOUD” (“son jodidamente ruidosos”). Quieren fundamentos? Euforia Grohl estaba al palo y como no se lo veía en años. Una vez Taylor Hawkins dijo que Dave Grohl da los shows dependiendo de la energía y garra que le ponga el público. Imagínense al público argentino encendido como nunca lo que generó en la banda y en Grohl.

Llegó Rope. Coreada de riffs y sonrisas en Pat, Chris (enfermo) y Grohl. Es que no les pasa en otro lado. No les pasa. Esa característica nuestra de corear los riffs hace que las bandas toquen el cielo con las manos. Sumado a la euforia exagerada en las puertas de los hoteles y la poca libertad que les damos para que caminen por la calle cuando vienen, es muy difícil que no se sientan Los Beatles por unos días. No les pasa en otro lado, insistimos.

Un final para Rope con mucha improvisación y lo que nos gusta decir a nosotros, la conversación sin hablar entre Dave y Taylor. Largos minutos de solos desprolijos de viola con solos impresionantes de batería para darle paso a Sunday Rain. Un solo en los aires, digno de Travis Barker de Blink 182 o Rick Allen de Def Leppard. Éxtasis en el público. Como dijimos, era un ida y vuelta de virtudes entre el público y la banda. Cuando terminó Sunday Rain, el primero “Olé Olé Olá…. ES UN SENTIMIENTO NO PUEDO PARAR”. Grohl se animó al primer beso. “Ustedes están re locos. Es mucha locura. ¿Cómo hago? ¿Así?” aplaudiendo al ritmo del cántico argento. Hasta el famoso “PAN Y VINO, PAN Y VINO, EL QUE NO GRITA FOO FIGHTERS PARA QUE CARAJO VINO” aturdió a la banda. Como dijimos, fue un encuentro entre la banda y su público, íntimo, fogoso. La banda no entendía un carajo y a su vez quería más. La gente entendió todo y quería más. Nos preguntó si queríamos seguir cantando porque “sé que van a cantar. Es decir, mirá como cantan” lo que provocó nuevamente un “olé olé”… Venia My Hero.

Para que se den una idea, acá Dave siempre pide que cante el público y les hace la joda de “no los escuché mucho, vamos de nuevo”. La cara de Grohl de felicidad en este show es algo que pueden ver por YouTube. No estamos exagerando. Estaba empezando a fluir una faceta del showman que nunca vimos. La del líder que se vio sobrepasado por un público eufórico. Por momentos los gritos del público tapaban el sonido de la banda tanto abajo como arriba del escenario. Dave nos dio un beso: “Esta noche es la última noche del tour y me encanta porque… si ésta hubiese sido la primer noche del tour todos los otros shows hubiesen sido muy muy tranquilos”. Sin querer, o queriendo, nos estaba diciendo que los shows en Brasil fueron muy tranquis. La gente empezó a gritar “Argentina, Argentina!” para que remate diciendo “ahora tengo miedo”, cual pareja que está en sus primeros momentos y no sabe si avanzar o quedarse en el molde. My Hero. Cantada al unísono por Dave y el público. IMPRESIONANTE.

These Days. Emotiva desde la letra y desde el mismo Dave. En el medio, silencio. Como si Dave quisiera que nos volvamos locos. En efecto, otra vez “Foo Fiiiighteeeers, Foo Fiiiiighteeeeers!”. Nos quería hablar. Y como ese enamorado que quiere parecer tranquilo delante de la chica que le gusta (y viceversa) en vez de hablarnos a nosotros le hablaba a Pat. “Pat, es este el público más desquiciado que hemos tenido?” para responderse solo, mirándonos a nosotros: “Este es el show más desquiciado que alguna vez hemos tenido”. Terminó These Days, cantada al unísono por el público y la banda.

Si están pensando, “Debe ser como Keith Richards en Los Simpsons. Debe decir eso en todos lados”. Los invitamos a revisar shows de la banda y que nos muestren a Grohl diciendo las cosas que dijo acá y tocando como tocó acá la banda. Se sentía en los rasguidos. Tocaban de otra forma. Estaban violentos. Sacados.

Llegó Walk. Para concluir con el momento Wasting Light. Pogo. Mucho pogo y “I NEVER SAY GOOD BYE!”, un mensaje que iba a calar hondo en los fans al final del show.

Después de Walk, vino la arrimada… cuando ya estás a los besos y pensás “avanzo o no avanzo”. Nos arrimó él. Breakout. “Este es para los viejos fans de Foo Fighters” (antes había preguntado cuánta gente había visto ya a la banda y cuánta gente estaba allí por primera vez). MÁS DE 20 OLLAS EN EL CAMPO. CONTAMOS MÁS DE 20 EN LOS VIDEOS. La cara de Grohl, nunca vista. Agarrándose la cabeza y filmado desde el escenario el momento preciso donde, con los ojos desorbitados le dice a Taylor un “FUCK!” apasionado, metió uno de los flash-mob más hermosos que haya tenido nuestro país. Todo el estadio iluminado en el medio del tema. Como si la luz fuese necesaria para no terminar garchando en la oscuridad con la banda. No bastó la luz porque lo que venía a continuación, eran los covers y la introducción de la banda.

Primero Chris y su cover de Alice Cooper que pasó desapercibido tal como lo hizo Shiflett casi toda la noche debido a su estado de salud. Estuvo enfermo toda la gira y el cover quizá no fue acertado para un público que ya de por si no quería tanto cover. Se festejó igual.

Llegó el momento de Nate y acá Grohl directamente fue honesto. “¿¡Qué carajos!? Argentina ama a Nate…” dejando entrever que somos el único puto país del planeta que corea el nombre de Nate como si fuera lo último que vamos a hacer en nuestras vidas. Salimos jodiendo del estadio diciendo que Nate llamó a su mamá en Seattle y le dijo, después del show, “ma ma… no sabés, en Argentina me aman. Después cuando llegue te cuento. No lo puedo creer”. Ni Nate lo podía creer! Nos regaló el primer estribillo de Anothe One Bites The Dust. Pero como este show fue único, lo que parecía un número de rutina (Nate siempre hace esto cuando lo presentan), nada iba a ser lo mismo. La gente empezó a cantar el riff de Another One Bites The Dust nuevamente y a capela lo que provocó que Grohl empiece a bailar y a tirar sonidos vocales para que toda la banda se quede atónita con una sonrisa mirando lo que pasaba. Nadie lo creía. Dave tiró “siento que podemos tocar cualquier cosa a esta altura”. Todo lo cantamos, todo lo festejamos. Todo lo cantaron, todo lo festejaron. Nos cagó a pedos. “Paren! Hay 6 personas en la banda, paren un poco!”. Es que no parábamos. Era gritar por cada uno como si fuera la última vez.

Llegó el momento de Rami, el más argento de los Foo, con su nuevo hit a dúo con Grohl. Imagine+Jump. Aplaudido, festejado y cantado por el público.

Señoras y señores, de pie. Se viene el segundo momento más emotivo de la noche. Sin presentarlo la gente ya empezó a gritar y a saltar. “Saben quién es?” preguntaba Grohl. “Saben quién carajo es?”. El estadio entero gritando. “Es el puto Pat Smear ahí mismo”.

Hagan espacio, porque el tío Pat, con su sonrisa eterna, que entendió todo desde el principio, esbozó los acordes de Bliztrkieg Bop. Ramones. En Argentina. Por Foo Fighters, en el medio de un show que ya venía muy arriba. Se fue todo a la mierda. Besos de lengua entre la banda y el público. Se estaba yendo la ropa. “Ohhhh les gusta Los Ramones en Argentina, no? Me habían dicho eso antes… me lo habían dicho”. Éxtasis total.

Ph: Rama Quesada

Luego vino él. El mejor amigo, ese que te puede cortar el polvo, o te da la plata para ir a comprar forros. Todo eso junto es Taylor Hawkins. Como si supiera las ganas de todo el estadio por ver tocar a Grohl la batería (como en el ’92) en Velez, nos contó que tocar después de Queen Of The Stone Age es inevitablemente tocar bajo presión (“Under Pressure”), arrancando el bajo más coreado del mundo, otra vez con Queen.

Fue una fiesta. Under Pressure fue, simbólicamente, un mensaje de lo que pasaba. La presión previa a un acto sexual. En este caso, entre la banda y el público. Llegó el momento del amor. Pasión. Sexo. Locura: Argentina I Love You. Se nos declaró. Nunca, en 23 años hizo algo así. De acá en adelante, fue un ida y vuelta automático entre la banda y el público.

Nos regaló Monkey Wrench, Times Like These (en donde nos dijo que éramos el mejor público que jamás haya visto, otra vez), una joya con Generator, Big Me para calmarnos y dedicada a todo el estadio y Best Of You. Ensordecedora. “El show más ruidoso que hayamos tenido”. No paraban los elogios y se fueron a camarines.

De repente, en la pantalla, aparece Grohl. Lo mismo hizo en Brasil. Pero acá jamás pidió que gritemos. Nos arengaba. Se alejaba de la cámara. Estaban cansados. Taylor, a diferencia de los shows en Brasil no le seguía la joda. Estaban realmente cansados, con una sonrisa en la cara. Eso también nos llamó la atención. Como dijimos, los observamos. Ya era histórico.

Volvieron. Dirty Water con la presentación de las coristas: Laura Mace, Samantha Sidley y Barbara Gruska. Festejo en el público. Concrete and Gold fue un disco bien recibido por el público a diferencia de Sonic Highways.

Llegó This is a Call. Otra vez pogo. Y el mensaje final. “Por qué este fue el mejor show en Buenos Aires? Es por los nuevos fans? los viejos? Es por los nuevos, no? Gracias por ser la mejor audiencia que hayamos visto alguna vez. Fue el concierto más ruidoso y alocado que hemos tenido”. El noviazgo entre la banda ya era explícito. Que lo sepa el mundo.

“Saben que no me gusta decirles adiós. Odio decir adiós. Si volvemos ustedes vuelven?” preguntó Grohl para que el grito ensordecedor del público lo hiciera interrumpir su discurso final una vez más. “Ven? Están locos. Qué tal esto? Por qué no arman una banda y YO los vengo a ver a ustedes?”.

EVERLONG.

Vean en Youtube los finales de cada show que ha dado Foo Fighters en su historia. Los tres “THANK YOU SO MUCH” del final, a los gritos pelados, muestran lo que todos vivimos esa noche. Fue el “gracias totales” en inglés de una banda, tal como dijo Rama Quesada. Nunca los vimos así. Nunca nos habían visto ellos así.

Nunca se vio lo que se vio el miércoles. Nació un nuevo amor en Argentina. Este fue sin dudas el mejor show de la banda en muchísimo tiempo. Quedará a criterio de ustedes decidir si fue el mejor de la historia de la banda. Les contamos que tenemos a todos los roadies (y algunos miembros de la banda) mandando mensajes diciendo que nunca vieron algo así en su vida. Fue muy fuerte.

El 7 de marzo de 2018, fue el mejor show de la banda. Y la garantía de que la ilustración hecha por Seba Domenech, se haga realidad en el futuro.

Ilustración de Sebastián Domenech