Dave Grohl. Revista Rolling Stone. Febrero 2012

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Dave Grohl: “Éramos callejeros, fracasados escolares y ladronzuelos”
El rock está a salvo. Este hombre barbudo y melenudo es el centinela del género. Visitamos la casa de Los Ángeles del líder de Foo Fighters. Por Paul Rees

“Vamos a trabajar”… No hay ni un solo consejero delegado de una gran empresa que entre en su sede abriendo la puerta de una patada, eructando y luego mostrando la sonrisa de una ardilla satisfecha. Pero es que Dave Grohl, director de Roswell Records –cuyo elenco de grupos se limita a uno: su propia banda, los Foo Fighters– no es un empresario al uso. Hoy, una atípica tarde húmeda en Los Ángeles, viste como lo suele hacer habitualmente: informal, con jeans, zapatillas, remera y camisa de trabajo. Parece menos una estrella de rock de éxito internacional que un padre de familia (tiene dos niñas pequeñas, Violet y Harper, fruto de su matrimonio con Jordyn) de 42 años. Esta mañana confiesa sentirse “como una mierda”. La noche anterior los Foo Fighters tocaron un improvisado concierto en el Troubadour de West Hollywood, para 100 personas del público una actuación de tres horas con 35 canciones, la más larga de su historia. Grohl se retiró a las 2 de la mañana, y se despertó a las 6am con el sonido de la pequeña Harper golpeando dos cazuelas al pie de las escaleras. Han pasado cuatro años desde que el anterior disco de los Foo Fighters, Echoes, silence, patience & grace, les elevara al estatus de grupo de rock de estadio, y tres desde sus triunfales conciertos en el estadio de Wembley.
En el ínterin, Grohl no se hizo el vago: formó Them Crooked Vultures junto a su amigo Josh Homme, de Queens of the Stone Age, y al bajista de Led Zeppelin, John Paul Jones. El último disco de Foo Fighters, Wasting light, es monumental, ruidoso, lleno de melodías. Es rock con R mayúscula. Los puntos claves de interés son: que se hizo en un estudio montado para ello en el garaje de la casa de Los Ángeles de Grohl; lo ha producido Butch Vig, que grabó con Grohl hace 20 años en Nevermind; y el compañero de Grohl en Nirvana, Krist Novoselic, aporta su elefantiásico bajo en un tema, I should have known. El ambiente en el Studio 606 es de trabajo y seriedad: un desfile de cajas de transporte de equipo que entran y salen, guitarras y otras cosas que van de aquí para allá. Localizado en una insulsa calle de Los Ángeles, Grohl hizo construir Studio 606 para el grupo en 2004. Es un edificio de dos pisos que contiene una oficina, un almacén y un estudio de grabación. Dentro, las paredes están decoradas con recuerdos de los Foo Fighters y Nirvana y está equipado como un club de chicos: pinball, máquinas de marcianitos, canasta de baloncesto, Plasmas, etc.
Grohl me lleva a la sala de control del estudio. En un marco sobre el sofá hay un cuadro con un Grohl de apariencia imperiosa en chaqueta de esmoquin, del que se burlan los técnicos del grupo. Agarra un taburete, se pone una jarra de café a la izquierda, una gorra de béisbol negra a su derecha y pone sus pies en el sofá. Durante las siguientes dos horas, reflexiona sobre asuntos personales y sobre los Foo Fighters.
Antes de que empiece, algunas observaciones sobre David Eric Grohl: no puede negar que es estadounidense (nació en Ohio); un ligero abultamiento en su barriga y bolsas bajo los ojos son los únicos signos exteriores de que ha entrado en la mediana edad; parece ser un hombre de gustos simples (cuando, por ejemplo, comienzo una larga disección de la película Cisne negro, interrumpe: “Corta el eso, man, ¿Me gusta la escena lésbica?”). Es tan parlanchín y sencillo como para que acaricies la idea de tomarte una cerveza con él. Así transcurrió la entrevista:

- Una cosa que la vuelta de Foo Fighters pone de relieve es la escasez de grupos de rock potente.
Los chicos de ahora son listos y dóciles. Una parte de mí siente que los músicos de rock no son tan vivos y criminales como solían. Mi generación, la que creció en los 80, éramos callejeros fracasados escolares y ladronzuelos. Tocábamos los fines de semana para olvidarnos de la mierda de trabajos que teníamos. Nunca hubo opciones de hacer carrera, porque nadie piensa que al tocar en un pequeño grupo de punk vas a vender un millón de discos. Lo hacías para divertirte. También me he dado cuenta de que los grupos son más bajitos ahora. ¿Qué mierda ha pasado? Son personas pequeñas. No sé si será la genética o la evolución… Recuerdo que los chicos en los grupos eran grandes. Cuando estaba en Queens Of The Stone Age con Josh [Homme], Nick [Oliveri] y Mark Lanegan, era como en la película Los amos de la noche, de 1979. Cuando caminábamos los cuatro por el backstage, el pianista dejaba de tocar. Nadie jodía a esos tipos. Eran hombres grandes.
- Tu grupo también es como de un tiempo pasado, en el sentido de que nuestro éxito ha sido gradual y construido sobre las giras.
Hemos podido evitar muchos de esos obstáculos. Man, si hubiera querido, hubiera podido poner “Ex Nirvana” en cada puto disco que hemos sacado. Pero no quise ni hablar de Nirvana durante dos años. Nirvana pasó de ir en furgoneta a vender un millón de discos en un mes. Y éramos unos niños. Puedes imaginar el efecto de eso en cualquiera. Así que no quería que pasara con este grupo, eso te destruye. A lo largo de los años, ir a festivales y ver a esos grupos más jóvenes… Son niños y están vendiendo millones de discos. Los miro y me siento jodidamente mal por ellos. Luego pienso: “Yo hice eso”. Ahora soy el puto viejo del festival, tengo el vello púbico gris y soy cabeza de cartel. Estoy orgulloso de eso, también, me gusta . Pero el éxito repentino puede joderte. Ahora, llego al backstage y veo que tenemos huevos Kinder y es como: “¡Sí, mierdas!”.
- El primer disco de los Foo se hizo en seis días. El cuarto, One by one, costó casi un millón de euros.
Sí. Bueno… las cosas son un poco más complicadas ahora, pese a que intentemos que sean simples. Eh, nos gustaría hacer un concierto en un club… Solíamos llegar a la sala en la furgoneta, meter nuestro equipo y ir adelante. Ya no es así: una gigantesca organización coordina un concierto en un club para 90 personas. Se convierte en algo ridículo. ¿Qué haces? Nos hemos convertido en un grupo de rock muy grande. No me quejo ni por un segundo, me lo quedo, es la grandioso. Pero también es como raro.
- ¿De ahí lo de hacer el nuevo disco de Foo Fighters, Wasting light, en tu garaje?
Supongo que una parte de mí pensó que, si el álbum fracasaba, podía decir: “¿Qué? ¡Es un puto disco de garaje!”. ¿Por qué íbamos a hacer el álbum más importante de nuestra carrera en mi garaje con equipo de hace 30 años? Pero por eso es por lo que lo hicimos. Llenar dos veces Wembley [Londres, en 2008] fue un gran momento para el grupo. Ya está, es lo más alto que hemos llegado. Fue increíble. No había ambición de hacer carrera en 1994, de pensar que íbamos a tocar en estadios. No fue así. Hicimos lo que pudimos casi por eliminar ese tipo de expectativa.
- ¿Qué recuerdos te trajo tener a Butch Vig y Krist Novoselic en el estudio?
Krist y yo nunca habíamos estado en el estudio con Pat [Smear, guitarrista de los Foo y ex músico de directo de Nirvana]; Butch no se había sentado frente a una consola con nosotros desde 1991. Así que eso estaba sobre nosotros todo el tiempo. No nos desanimó ni hizo que no fuera divertido, pero estaba ahí. Cada vez que veo a Butch o Krist, eso esta sobre mi cabeza: Nirvana. Es una conexión personal muy profunda por todas las cosas buenas que pasaron y también por la muerte de Kurt. Es algo muy grande. Cuando juntas a toda esa gente, puedes estar pasando la mejor noche de tu vida, pero eso está ahí y no se puede negar.
La tarde anterior a la entrevista con Grohl pude ver el documental Back and forth. Dirigido por James Moll, que ganó un Oscar en 1999 por The last days (su película sobre supervivientes del Holocausto), recorre la historia de Grohl y los Foo Fighters. Desde que Grohl tocaba la batería con el grupo de Washington de hardcore Scream, a Nirvana, a través de la muerte de Kurt Cobain y hasta la grabación de Wasting light.
El documental está construido sobre imágenes de archivo y entrevistas íntimas con miembros actuales y antiguos del grupo. Y abre viejas heridas: al primer batería, William Goldsmith, aún le duele su obligada salida durante la grabación del segundo disco, en 1997, The colour and the shape (¿La razón? Se pensaba que no podía tocar tan bien como Grohl). En el documental, Grohl se viene abajo recordando la muerte de Cobain y la sobredosis del batería de los Foo, Taylor Hawkins, en el año 2000.
Las entrevistas también sugieren que Grohl no habla con su grupo los asuntos más traumáticos y duros que recorren su historia. Tras haber sido el guitarrista original de los Foo Fighters, el tema de la vuelta de Pat Smear tras una década de ausencia no se ha tratado con su sucesor, Chris Shiflett (ahora tocan los dos), y Hawkins afirma no tener ni idea de que Grohl escribió la canción On the mend sobre él.

- El documental enfatiza que los Foo Fighters han estado juntos durante 16 años.
Es difícil de creer. Vimos el documental hace unas semanas y estábamos aterrorizados. Allí decimos cosas que nunca nos hemos dicho. Cosas que, aún hoy, no quiero que nos digamos. Pero está ahí, a la vista de todos.
- No pareces especialmente cariñoso en el documental.
No, no lo soy. Sí con mi mujer. Y a veces con amigos íntimos –Pat, Taylor–, pero no mayormente. No me gusta ponerme emotivo. Y no me gustan los conflictos. Me gusta que la gente esté la siempre feliz. No me interesan las peleas.
- William Goldsmith no parece haberse recuperado de su despido…
Eso fue duro. Ni siquiera lo cuento todo [en el documental], pero casi. Tras la película nos miramos los unos a los otros y fue extraño: pensar que he pasado tanto tiempo de mi vida con Pat. He pasado 16 años con Nate [Mendel, bajista]. Y he pasado tanta mierda con Taylor [batería] en los últimos 14 años… Y aún seguimos contentos. Y aún funciona. Es divertido, porque nunca había pensado en nuestra historia como una especie de supervivencia del espíritu humano. Creía que éramos un montón de imbéciles haciendo rock sin querer parar. Tras ver el documental, pensé: “Dios, supongo que nos preocupamos los unos por los otros”. Es raro para un montón de hombres sentarse a hablar sobre lo mucho que se quieren.
Hablamos con el resto de los Foo Fighters durante dos días: Pat Smear, Taylor Hawkins y Nate Mendel en Studio 606; Chris Shiflett en su casa, a media hora de Los Ángeles hacia la costa. Como Grohl, son todos amables, aunque tengan sus particularidades.
Hawkins sólo podría ser baterísta: cuando se sienta siempre marca un ritmo con las manos y los pies en cualquier objeto y/o parte de su cuerpo; el guitarrista Smear está más cómodo hablando sobre Queen que sobre sí mismo o su grupo, pero siempre lo hace con voz suave y afectada y fumando un cigarrillo tras otro; Shiflett, también guitarra, se prepara para llevar a sus dos hijos mayores de cámping (también como Grohl, son todos hombres de familia), y da esa confianza como de un tipo que podría instalarte la electricidad en casa.
Mendel, el bajista, que una vez comentó que no le reconocían en los conciertos de su grupo, es el más articulado. También, inesperadamente, es su arma secreta cómica: tiene las mejores frases del documental, y su aparición como patinador de pantalones cortos ajustados en el vídeo de White limo es bastante cómico. “Nate es el único del grupo que fue a la universidad”, afirma Hawkins: “Está formado. Si no lo conoces, dirías que no le gustas. En los primeros dos años en el grupo, pensé que no le caía nada bien”. “Eso es porque no me caía bien”, contesta Mendel.

- Describí la experiencia de ver el documental juntos.
(Pat Smear) Surrealista. Fue diferente la segunda vez, viéndolo con mi mujer. Cada poco alguien se ponía en plan [se recuesta en el sillón y mira fijamente a un compañero de banda imaginario]. No fue traumático, sólo que hubo pequeñas… sorpresas.
(Nate Mendel) No fue tan incómodo como pensé que sería. Sabía que Dave debía digerirlo de alguna manera. Se sintió fatal con la parte en la que William deja el grupo. Dave sabe que William y yo seguimos siendo íntimos [tocan juntos en Sunny Day Real Estate], y eso es algo que nunca hemos resuelto. Espero que la película lo haya solucionado.
(Chris Shiflett) Fue casi como una terapia de grupo. Ser parte de un grupo es complicado: hay egos y orgullo, y somos todos muy testarudos.
- ¿Y nadie, menos aún Taylor, sabía que On the mend trataba de él?
(Taylor Hawkins) No quiero saber nada de esa mierda. De verdad que no. Lamentablemente esto va a ser parte de mi historia para siempre, algo que me pasó a finales de mi 20 por idiota. Algunas cosas es mejor no hablarlas.

El medio de transporte elegido hoy por Dave Grohl para ir al colegio de sus hijas y acercarse al estudio es una furgoneta Transit blanca. Recuerda la última vez que la llevó a lavar: como vive en una zona que fue descrita por su agente inmobiliario como “de lujo”, el párking estaba lleno de deportivos europeos. Mientras esperaba a que le dieran su furgoneta limpia, cruzó la calle hasta una cafetería. Dos fans de Foo Fighters le reconocieron y le hicieron una pregunta para saber quién ganaba una apuesta: “¿Había dejado en el autolavado el Ferrari rojo o el Lamborghini amarillo?”.
- Mucha gente que surgió de las escenas grunge o hardcore de los ochenta y los noventa parece sentirse culpable por tener éxito.
No me hables de la culpa. Honestamente, la culpabilidad y la música no deberían tener nada que ver la una con la otra. Crecí dentro de la escena punk rock y, desafortunadamente, había reglas. Se podría imaginar que ése es el único lugar en el que estarías libre de ataduras. Pero se suponía que no harías ciertas cosas. Como cuando me mudé por primera vez a Olympia, Washington, a vivir con Kurt. La escena punk rock allí era tan claustrofóbica… Todos estaban muy preocupados por no hacer algo mal. En mi caso, yo era un músico. Adoraba a los Death Kennedys, Bad Brains, No Means No y toda esa mierda punk rock, pero también me encantaban Foghat, Motörhead, Venom y los putos ABBA. Nunca sentí esa culpabilidad, ¿sabes? Puedo ser simpático con los Jonas Brothers y a la vez con Bob Mould [ex líder de los rockeros Hüsker Dü]. Me importa una mierda a qué suene tu banda, me puedo emborrachar contigo. El tema de la culpa es… Por supuesto, le provocaba úlcera de estómago a Kurt. Tuvo mucho que ver con lo incómodo que se sentía por el éxito de Nirvana. Pero, qué mierda, a mí me daba igual.
- Pero el éxito conlleva responsabilidades, por supuesto: si miras a tu alrededor hoy, se ve que das trabajo a mucha gente.
A veces pienso en ellos, porque quieres cuidar de todos. Pero es muy fácil. Todos cuidamos de los demás. Llevamos trabajando juntos 15 o 20 años. Hay veces que tengo que tomar una decisión ejecutiva, pero así son las cosas. No tengo problemas con eso. Si alguien está comportándose como un pelotudo, le tengo que decir: “O paras o te vas”. Y normalmente la gente se queda.
- Todos se refieren a ti como el hombre más encantador del rock.
Honestamente, más que ambición creo que me provoca un sentimiento de responsabilidad. Es como: “ eh, tengo que hacer esto”. No sé por qué ni por quién. Estaba pensando en esto mientras conducía hasta aquí: “¿Voy a continuar haciendo esto durante otros diez años?”. Tuve que levantarme esta mañana después de cuatro horas de sueño, meterme en la ducha, llevar a mi hija a la guardería, quedarme en una clase de “Mami y yo” y salir de allí para reunirme con un director de cine. Me preguntó: “¿A qué hora puedo llamarte?”. Le dije: “A las 12:18”. Me llamó a las putas 12:18 mientras iba de camino a un McDonald’s. Entonces estaba conduciendo con las rodillas mientras hablaba por teléfono y me comía un Big Mac. Entonces pensé: “¿Realmente esto va a ser así el resto de mi vida?”. No sé cual fue la última vez que me senté en un restaurante y almorcé con plato, cuchillo, tenedor y toda esa mierda. Hace meses. ¿Podría simplemente parar? Quizás. Pero no sé si soy capaz. Lo quiero ser todo para mi familia y todo para esta banda. Pero estas cosas… Fuck, man, no sé si mi cuerpo puede afrontar todo lo que le estoy pidiendo que haga. Hay veces que pienso: “Esto va a matarme. Voy a matarme!!!”.
- Podrías haber pasado los dos últimos años con tu familia, pero te fuiste a tocar con Them Crooked Vultures.
Bien… Me gustaría hacerlo en algún momento. Cuando estoy en casa, estoy totalmente volcado en mi familia. Por la mañana preparo la papilla, cambio los putos pañales y llevo a las niñas al colegio. Por la noche, las baño y les leo cuentos. Es lo que hago. Así que cuando salgo de gira, lo veo como un trabajo. Y créeme que tengo que luchar contra ello cuando estoy fuera. Echo mucho de menos a mi familia. Me puedo venir abajo en una gira porque echo de menos a mis hijas.
- Tu padre los abandonó, a ti y a tu madre cuando eras joven. ¿Hasta qué punto se puede atribuir a este tema de la responsabilidad el que tú te convirtieras en el hombre de la casa a una edad temprana?
Él fue quien más me enseñó sobre responsabilidad. De verdad. Dar un paso adelante y ocuparme de toda la mierda. Cuando Nirvana tuvo éxito, él fue el primero en hablar conmigo. Porque su mejor amigo, su vecino de enfrente en la pequeña ciudad de Ohio en la que creció, era Nick Ceroli, el baterísta de Herb Alpert en The Tijuana Brass. Tuvo una carrera genial y murió de un ataque al corazón a los 50, totalmente roto. Así que mi padre básicamente me dijo: “Éste es el plan: tienes que tratar cada cheque como si fuera el último que fueras a recibir. Esto no va a durar”. Me acobardo. Cada cheque que recibo hoy en día es como “ok, éste es el último”.
- ¿Qué tipo de líder eres?
Somos [agarre una bate de béisbol y lo golpea contra el sillón para enfatizar cada palabra] una… dictadura… benigna. Ya sabes, no me preguntes a mí, pregunta a los demás. ¿Qué crees que voy a contestar? Creo que soy justo y honesto. Me gusta tener contento a todo el mundo. Si quieres seguir con el tema, supongo que estoy haciendo algo bien.
- ¿Cuándo fue la última vez que perdiste la corrección?
La semana pasada, con mi mánager, John Silva. No creo que hubiera gritado tanto a alguien antes. Fui por él. Y luego lo llamé y me disculpé.
Según Dave Grohl, la última vez que se paró a pensar en lo surrealista que se había vuelto su vida fue en una fiesta en honor de un veterano ejecutivo discográfico, Clive Davis. Se vio a sí mismo sentado entre Whitney Houston, el cantante de R&B R. Kelly y el veterano crooner Barry Manilow. “No sentía que ése fuese mi lugar”, considera: “Estaba feliz por estar ahí, pero me siento como un extraño en esas fiestas”.
Ha actuado en la Casa Blanca en tres ocasiones desde que Barack Obama llegó a la Presidencia. Aparecerá en la próxima película de los muppets , supuestamente reemplazando a Animal en la bateria, cuando la marioneta es obligada a asistir a clases de control de ira. “Ya sabes, los cuatro baterístas más famosos en la historia de la música son Buddy Rich, John Bonham, Keith Moon y Animal. Así que, que me propongan como aspirante a Animal ha sido todo un hito en mi carrera”.
- ¿Qué le preguntas a Obama cuanto lo ves?
“¿Qué pasa?”. No es broma. Él contestó: “Encantado de verte de nuevo”. Si entrara en esta habitación ahora, nos saludaríamos como amigos, es buen tipo.
- ¿Cuál es tu mayor miedo?
Perder a mis hijas.
- ¿Y de lo que más te arrepientes?
Mmmm… No haber sido capaz de salvar a Kurt o a Jimmy [Swanson, amigo de la infancia de Grohl que murió de sobredosis en 2008].
- ¿Te planteas metas personales?
No sé. ¡Vaya! No tengo metas [se rie]. Es jodido. Creo que la meta siempre ha sido la supervivencia, intentar mantener esto sin que todo se desmorone.
- ¿Cuál es la última cosa en la que piensas antes de acostarte cada noche?
A qué hora tengo que levantarme. Hago el cálculo… Son las 10:45, tengo que levantarme a las 5… Eso es. Eso o: ¡Sexo!

Traduccion : Foo Fighters ARgentina