Dave Grohl – Punk Fiction

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Este programa, el cuarto de una serie documental de Punk Rock, analiza la escena punk Estadounidense. Dave condujo ese programa mostrando notas y canciones de las bandas implicadas

Esta es la cuarta parte de la serie sobre punk rock de Radio 1’s, y si agarraste los otros tres programas seguro estás bastante al tanto de Sex Pistols, the Banshees, the Clash y el resto de la escena Británica. De hecho cuando la gente habla de punk, a lo que en realidad se refieren es a 1977 con Mohicans, Safety Pins y “Anarchy in the UK”. Pero de éste lado del Atlántico existe una segunda rama de la familia punk que en sus raíces tiene a The Ramones y sus ramificaciones con Offspring, Green Day y mi banda Foo Fighters. Así que acá presentamos la conclusión de la serie, prepárense para experimentar durante la próxima hora, Anarchy in the U.S.

En la próxima hora, pueden esperar encontrar referencias a The Ramones, Television, Patti Smith, The New York Dolls, Debbie Harry, Offspring, Nirvana, Green Day, Presidents of the USA, Rancid y Foo Fighters. En mi cabeza no hay duda alguna que el punk cambió el curso de la música Norteamericana y de hecho tuvo un gran impacto en mis gustos personales. Las bandas de los ‘70s se habían ido hacía tiempo para cuando comencé a ir a recitales y a comprar discos, tenía solo 7 años cuando los Sex Pistols vinieron por primera vez a EE.UU., asique para mí e incontables más de la misma edad fue una cuestión de re-descubrir punk en estos tiempos.

Lo que me sorprendió de escuchar a Boston y Pat Benatar fue sintonizar la TV y ver esas dos bandas: Devo y los B 52’s. Habiendo crecido en los suburbios de Virginia era una experiencia extrema ver a B 52’s en Saturday Night Live con esos cortes de pelo y los bailes extraños, y Devo con sus letras pseudo-intelectuales usando macetas en la cabeza. Nunca me habían interesado los súper héroes o los dibujos animados y de pronto me sorprendió esta mezcla bizarra de música y ciencia ficción. Desde entonces se abría la posibilidad de que la música pudiera ser rara, desafiante e inspiracional, así que la fui a buscar.

Vivir justo a las afueras de Washington DC era un regalo del cielo que no supe apreciar al comienzo, y conseguir triunfar con música extraña no era tarea fácil en el mejor de los casos, especialmente en un tiempo en que Thin Lizzy era considerado un transgresor, pero me quedé a buscar la oportunidad de encontrar algo interesante en Washington DC como en cualquier otra ciudad de EE.UU. a la que pudiera ir. Lo que encontré en una tienda de discos del centro, me voló la cabeza; el primer LP de The Ramones, creativamente titulado “The Ramones”, esta compilación de temas power pop de tres minutos cambió la cara de la música. Lo que amaba de ellos era la forma en que contaban para empezar un tema “1,2,3,4” después esperar dos segundos antes de empezar a tocar, y solía preguntarme porqué hacían eso porque seguramente al hacer esa pausa perdían todo el momento que se pretendía crear al contar los tiempos al principio de la canción, pero cuando empecé a tocar la batería me di cuenta que era pura genialidad, la mayoría de las bandas ni siquiera son buenas como para contar los 4 y largar todos juntos después de la cuenta.

Lo otro impactante que tenían The Ramones era el look; cuero negro y anteojos era el estereotipo “cool” de los pibes de secundaria, sin mencionar para los futuros bateros punk rockers y no estoy hablando de mí sino de Don Bowls de The Germs. Uno de los temas del primer disco de The Ramones “I Wanna Sniff Some Glue” inspiró la revista Británica “Sniffin Glue” fundada por Mark P y Danny Baker. Es su influencia que todavía queda hoy en día, Nirvana tocó como soporte para ellos en Bélgica en 1991, cuando nosotros éramos primeros y ellos últimos en la lista. Recuerdo no haber podido esperar para llegar a casa y contarle a todo el mundo que tocamos en el mismo escenario que The Ramones.

El lugar que encontró The Ramones para tocar en New York fue por supuesto CBGB’s, que es la abreviación para Country Blue Grass and Blues. Éste local venido a menos en el barrio de Bowery hacía alarde de su fama de traer bandas para gente asidua a shows del ambiente, una de mis preferidas era la banda Television. El bajista de Television, Richard Hell era la viva imagen de un perfecto punk rocker; un flaco consumido con los pelos parados y remera rota, y a menudo decía que había sido él quién inventó el término “PUNK” aunque la mayoría de la gente le da el crédito al periodista Legs McNeil, que creó en los ’70 una revista simplemente llamada “Punk”. Pero Hell puede ostentar el título al “look punk” que Malcolm McLaren adaptó a la escena Británica. La inspiración musical vino después de que Hell dejara la banda y Tom Verlaine se hiciera cargo; a la vez Television lanzó el clásico “Marquee Moon” en 1977.

Otra banda que frecuentaba el CBGB era el poeta punk Patti Smith que era conocido por sus intensas actuaciones en vivo. Si enganchaste el programa de Justine Frischman anteriormente en la serie, sabrán que parte de la historia del punk es la historia de la liberación femenina. A mediados de los ‘70s, Patti Smith y Debbie Harry aparecían como mujeres de otro tiempo, Debbie era una moza del CBGB quién formó una banda y lanzó su primer disco en 1976 llamado “Blondie”. La última de las grandes bandas de CBGB fue la “glamtástica” New York Dolls, quienes quedaron excluidos por los punks, aunque es difícil todavía hoy saber por qué , sobre todo cuando miras las fotos de ese entonces usando esos peinados “glamtásticos”. Interesantemente, The Dolls tenían un mánager británico que se había acercado para obtener un poco de experiencia punk por sí mismo, Malcolm McLaren.

Como dije antes, tenía sólo 7 años cuando los Pistols visitaron EE.UU, pero puedo recordar las fotos de la banda de ésa época, estos chabones que se mostraban viciosos, sucios y vestidos con ropa rota, Sid Vicious cubierto de sangre. Si querías ser conocido en EE.UU en ese entonces tenías que ser un músico perfecto como Boston y Bad Company, esas bandas eran profesionales entrenados, sonaban limpios y pulidos ¿Se pueden imaginar cómo era escuchar en ese ambiente a los Pistols? Una banda que no podía tocar más que eso, y lo que es más que no les importaba un carajo ¿Qué los hacía especiales? Era ese sonido de guitarra, la forma en que Johnny Rotten decía sus Rs, era un momento en el tiempo. Estaba todo el día cantando: “Bodies” ¡Qué desagradable tema para una canción, el aborto, y qué fantástico que era poder cantar sobre eso!

Me metí en la escena punk del Reino Unido con The Buzzcocks, The Banshees, a los 14 años e incluso hice un cover de “Nobody’s Hero” de Stiff Little Fingers. Me compré cada disco que pude

encontrar y en estos días deben valer una fortuna, excepto que los amaba tanto que cuando un amigo me dijo cómo mantener limpios los vinilos le creí. Según sus instrucciones los limpiaba amorosamente con alcohol, y después de un tiempo noté que desarrollaron como una especie de glaseado de las donas, así que los lavé con agua y jabón y ése fue el fin de mi colección.

Mis otras bandas favoritas eran GBH, Crass and Discharge, aunque nunca pude experimentar por completo el estilo de vida de los fans británicos. Era bastante difícil encontrar ropa del estilo en EE.UU por esos días.

Uno de los baluartes punk de EE.UU es Los Ángeles, que a menudo era observado con desprecio en los ’70 frente a Nueva York, y a pesar de eso ahí surgieron bandas clásicas como The Germs. Yo era parte de la segunda camada de bandas hardcore como Black Flag y estaba maravillado por su combinación de estridencia y melodías pegajosas. Creciendo en un suburbio de Virginia no estaba lejos de Washington DC, que contaba con una escena hardcore muy rica a principios de los ’80. La ciudad era cuna de Discord, uno de los sellos discográficos más puros e independientes de EE.UU. Tenían un historial de bandas impresionante: Minor Threat, Faith, Void, Fugazi, Ignition, por nombrar algunos. Todavía no sabía la suerte que tenía hasta que fui a visitar a unos parientes en Chicago y explorar la escena hardcore por ahí, solo para ver personas sacudir sus cabezas y preguntarme que todo eso venía de Washington DC; y fue ahí donde me di cuenta de que estaba en mi patio trasero, creo que pensaba entonces que todas las ciudades tenían una escena como la nuestra. En la costa Oeste, otra escena musical estaba emergiendo en un lugar poco común, Seattle.

Sub Pop (compañía de discos) se transformó en el Mowtown de los ‘90s con Seattle como el nuevo Detroit, y aun así era un misterio para los extraños cuando veían fotos borrosas en blanco y negro de esas bandas precursoras con una birra en una mano y el bajo en la otra, porque Seattle era el centro de la explotación forestal y la pesca, no del rock.

Nirvana tenía raíces en el punk, en The Ramones, The Clash, Sex Pistols, The Buzzcocks y Black Flag. Pero nos considerábamos una banda pop. Nos gustaban The Beatles tanto como los Sex Pistols y amábamos las canciones melódicas; no podíamos entender cómo la gente podía escuchar temas tan somnolientos como Stairway to Heaven. Nosotros queríamos ritmo e intensidad, odiábamos los temas largos. Incluso si una canción tenía la melodía más dulce la tocábamos lo más fuerte, rápido y crudo como fuera posible hacerlo. Si tuviera que elegir una canción que ejemplifique la ética punk rocker o el sonido de nuestra música sería “Tourettes”. Tiene una estructura simplw, no era planeada para nada, se dio onda “qué pasa en el ensayo”, Kurt empezó a tocar el riff y Kirst y yo nos metimos. Creo que ni teníamos letra, para nada; para mí suena como un montón de gritos y ruido.

Mientras Seattle era invadida por miles de periodistas y representantes de compañías discográficas, la escena punk de California estaba siendo refundada también. Epitaph y Bad Religion pasaron años tratando de captar la atención que merecen, pero estaba a punto de cambiar con el triunfo comercial que significaron Offspring, L7 y Rancid.

¿Qué es lo que creo del punk? Admiro la forma en que Rancid abandonó la puja para firmar con Epitaph y estoy a favor de los sellos independientes antes que los mayores, que a menudo no entienden la música que publican. Pero mucho de lo que se clasifica como punk estos días no es un artículo genuino, el punk como clasificación está muerto, la única razón por la que perdura es la nostalgia en las bocas de los periodistas y músicos, y pensamos que si dejamos morir el término vamos a dejar morir la idea de la música real y excitante también. A veces escucho cosas como “¿Es el techno el nuevo punk rock?”, “¿El ska de la costa oeste revive al nuevo punk rock?” La respuesta es ética, de actitud. Toda generación tiene esa ética punk, para algunos es rap, para otros techno y lo que yo experimenté como punk, The Ramones, Sex Pistols, la escena hardcore de Washington DC, es lo que me inspiró a mover el culo.”

Traducción: JuanMa Tossi para Foo Fighters Argentina