[CRÓNICA] FOO FIGHTERS EN MILTON KEYNES

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Todo le sale bien a Dave Grohl. Incluso de la desgracia obtiene beneficio. Hace unos meses, se rompió la pierna en un concierto y tuvo que suspender los dos conciertos que Foo Fighters habían programado en el Estadio de Wembley (Londres). El vídeo de su accidente y posterior resurrección sobre el escenario, una hora después, con la pierna escayolada, se convirtió en viral rápidamente. Por si eso fuera poco, el grupo no canceló su posterior gira americana, sino que Dave mandó construir un sillón con amplificador incluido y adornado con mástiles de guitarra, al más puro estilo trono de hierro (para los que no lo entiendan, que vean la serie televisiva o lean la novela fantástica de “Juego de Tronos”).

Para compensar al público inglés, que siempre ha sido muy fiel a la banda, contrataron a última hora dos fechas en el National Bowl de Milton Keynes (5 y 6 de septiembre). Ofrecieron prioridad de compra a aquellos que tenían entrada para los conciertos cancelados en Wembley. Nosotros estuvimos ahí para no perder detalle de aquel ansiado regreso a terreno británico del ex batería de Nirvana.

La fiesta comenzó con Royal Blood. La banda ofreció lo mejor de sí en los 45 minutos de los que dispuso, animando en todo momento al ya numeroso público que se congregó en el recinto. Repasaron sus mejores temas, brillando ‘Little Monster’ y de forma muy especial en lo exhibido en el cierre con una ‘Out of the Black’ alargada a base de riffs extraídos de ‘Iron Man’.

Aunque empezaba a refrescar, y los ingleses comenzaban a abrigarse, Iggy Pop salió al escenario con el torso desnudo, como era habitual en él. Arrancó con dos de los Stooges, ‘No Fun’ y ‘I Wanna Be Your Dog’. Pero para la tercera canción se centró de lleno en su repertorio en solitario. En las celebradas y coreadas ‘The Passenger’ y ‘Lust for Life’, Iggy no paró de recorrer la pasarela a pesar de su cojera, bailando y lanzando el pie de micro al foso a la mínima ocasión. El cierre fue con ‘Some Weird Sin’ y ‘Mass Production’.

Sonaron las primeras notas de ‘All My Life’, antes de que se viniese abajo el enorme telón que nos impedía ver el escenario. Al hacerlo, vimos a Dave Grohl sentado en su trono, pero tocando con la misma o mayor intensidad que antes del accidente. Para el asombro general, el trono comenzó a a avanzar por la pasarela sobre la que Grohl rockea todo lo que un ser humano puede hacer en esas circunstancias.

‘Times like These’ y ‘Learn to Fly’ llegaron pronto y no defraudaron. Luego fue el turno de algo de lo nuevo y los ingleses escucharon por primera vez en vivo ‘Something For Nothing´.

‘The Pretender’ dio paso a la primera sorpresa de la noche, ‘Up In Arms’, cuando Grohl se decidió a contar la anécdota relativa a su fractura y así dedicar la canción a toda la “crew” que lleva tiempo apoyándole. El momento de presentar a la banda es dónde Grohl aprovecha una vez más para relacionarse con el público y así convertir un gigante show en algo “íntimo”.

Posteriormente arrancó ‘Cold Day in the Sun’, iniciando un tramo notable del concierto que vino representado por ‘My Hero’ (ampliamente coreada por el gran público), una impecable ‘White Limo’ y ‘Arlandia’. Otra que no faltó del último álbum fue ‘Outside’

Tras ‘Breakout’, Dave decidió hacer algún cambio en el setlist, ofreciéndonos la segunda gran sorpresa de la noche en forma de inesperada canción. Esa era ‘Hey, Johnny Park’, que sonó de maravilla pese a avisar con antelación que la banda no la había ensayado. ‘Monkey Wrench’ sirvió para que el público entrase en calor, saltando para vencer al frío de la noche. Antes de tocar ‘These Days’, Dave narró la historia de cómo terminó una noche con 19 años tocando la batería para Iggy Pop, al que no dudó en dedicar la canción.

Pasadas las 2 horas de concierto llegó el tramo final enlazando ‘This Is A Call’, ‘Best of You’, que obtuvo la mejor respuesta del público de toda la noche, y ‘Everlong’, con la que Grohl se despidió del público inglés, al que no dejó de alabar durante todo el show. En resumen, 2 horas y media de concierto, un setlist equilibrado y el buen hacer de un frontman capaz de manejar a su antojo a 70.000 personas, por segunda noche consecutiva.

Fuente: binaural.es